La «ameba de fuego»: el ser vivo que puede reproducirse a 63 °C
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| Imagen: Beryl Rappaport / American Society for Microbiology |
Pero una diminuta criatura acaba de obligar a los científicos a mover ese límite.
Se llama Incendiamoeba cascadensis y es una ameba unicelular encontrada en un entorno geotérmico del Lassen Volcanic National Park, en California. Lo extraordinario es que esta especie puede dividirse y reproducirse a 63 °C, la temperatura más alta documentada hasta ahora para un eucariota.
Por eso ha recibido un nombre mucho más fácil de recordar:
la «ameba de fuego».
Y lo verdaderamente interesante no es solamente que soporte el calor. Es que este descubrimiento está obligando a reconsiderar hasta dónde puede llegar la vida compleja.
¿Qué es exactamente una ameba de fuego?
Una ameba es un organismo formado por una sola célula. Eso puede llevarnos a pensar que se trata de una forma de vida extremadamente sencilla, pero hay una diferencia fundamental.
Incendiamoeba cascadensis es un eucariota.
Las células eucariotas poseen un núcleo que contiene el material genético y otras estructuras internas rodeadas por membranas. En este gran grupo encontramos desde animales y plantas hasta hongos y numerosos organismos unicelulares.
Esto es precisamente lo que hace tan llamativo el descubrimiento.
Los científicos llevaban décadas estudiando microorganismos capaces de vivir a temperaturas extremas, especialmente bacterias y arqueas. Estos organismos son más sencillos desde el punto de vista celular y algunos pueden sobrevivir en ambientes muchísimo más calientes.
El problema es que se pensaba que las células eucariotas tenían límites térmicos más estrictos.
La nueva ameba demuestra que esos límites eran, al menos en parte, demasiado conservadores.
Encontrada en un lugar donde el calor domina el paisaje
La especie fue aislada en un entorno geotérmico del Lassen Volcanic National Park, una región volcánica de California caracterizada por aguas termales y actividad hidrotermal.
Los investigadores estaban estudiando microorganismos capaces de soportar altas temperaturas cuando apareció esta especie desconocida.
El nombre científico tiene además un significado curioso. Incendiamoeba hace referencia al fuego y cascadensis alude a la región de las Cascadas, donde se encuentra el parque.
La ameba vive en un ambiente geotérmico de pH aproximadamente neutro y se alimenta de bacterias adaptadas al calor.
Es decir, no basta con soportar temperaturas extremas: forma parte de un ecosistema completo.
Y ese detalle es importante.
El récord está en los 63 °C
Los investigadores realizaron experimentos a distintas temperaturas para averiguar hasta dónde podía llegar la especie.
El resultado fue sorprendente.
Incendiamoeba cascadensis puede crecer con mayor eficacia entre aproximadamente 55 y 57 °C, y comienza a tener dificultades a temperaturas más bajas. El estudio estableció que puede seguir replicándose hasta los 63 °C.
A partir de ahí aparece una distinción importante.
Reproducirse no es lo mismo que sobrevivir.
La ameba dejó de reproducirse por encima de 63 °C, pero los investigadores observaron que todavía podía moverse hasta aproximadamente 64 °C, buscando alimento.
Y hay un dato todavía más extraordinario.
En determinadas condiciones experimentales, algunas células pudieron recuperarse después de haber sido expuestas durante cinco minutos a 70 °C.
Sin embargo, 80 °C fue demasiado para ellas.
Por eso no sería correcto decir que la ameba «vive normalmente a 70 °C». Lo que demuestra el experimento es una resistencia extraordinaria a exposiciones breves a temperaturas todavía mayores que su límite de crecimiento.
¿Por qué 63 °C es tan importante?
Porque las células eucariotas son estructuras delicadas.
En su interior existen proteínas, membranas, orgánulos y material genético que deben mantenerse funcionando correctamente.
El calor extremo puede alterar las proteínas, dañar el ADN y afectar a las membranas celulares.
Durante años se había propuesto que las estructuras de las células eucariotas podían encontrar dificultades insalvables por encima de aproximadamente 62 °C.
La nueva investigación demuestra que una célula eucariota puede mantener su capacidad de reproducción al superar ese límite.
Antes de este descubrimiento, el límite superior conocido para algunos eucariotas termófilos se situaba alrededor de 60 °C, asociado a determinadas algas rojas y hongos.
La diferencia puede parecer pequeña: solo unos pocos grados.
Biológicamente, sin embargo, puede ser enorme.
¿Cómo consigue soportar semejante temperatura?
Aquí está una de las partes más interesantes de la investigación.
Los científicos no se limitaron a observar que la ameba sobrevivía. También analizaron su genoma para intentar descubrir qué hace diferente a sus células.
Encontraron un enriquecimiento de genes relacionados con varios procesos importantes:
protección y mantenimiento de las proteínas,
estabilidad del genoma
y detección de cambios en el entorno.
El calor puede hacer que las proteínas pierdan su estructura correcta. Si eso ocurre, muchas funciones celulares dejan de trabajar.
Por eso la capacidad de mantener las proteínas correctamente plegadas resulta fundamental.
Los investigadores encontraron además que algunas proteínas de la ameba presentan una carga superficial positiva elevada, una característica que podría contribuir a mantenerlas estables en condiciones extremas.
Estas características recuerdan a mecanismos observados en microorganismos termófilos mucho más conocidos, como determinadas bacterias y arqueas.
Una criatura que puede cambiar de forma
La ameba tampoco mantiene siempre exactamente la misma apariencia.
Los investigadores observaron distintas formas celulares, incluyendo estados más amorfos y otros más alargados.
Esta capacidad de modificar su estructura puede formar parte de las estrategias que utiliza para desenvolverse en su entorno extremo.
Además, cuando las condiciones se vuelven especialmente difíciles, la especie puede recurrir a estados celulares más resistentes.
La idea general es fascinante:
no existe una única estrategia para sobrevivir al calor.
La célula puede modificar su actividad, proteger sus componentes internos y alterar su estado en función de las condiciones.
La «ameba de fuego» no vive sola
Otro detalle importante evita que imaginemos a este microorganismo como una especie de superviviente aislado.
Incendiamoeba cascadensis forma parte de un ecosistema.
Se alimenta de bacterias adaptadas a las altas temperaturas y vive en un entorno donde también existen unas determinadas condiciones de acidez, oxígeno, presión, agua y disponibilidad de alimento.
Por eso los investigadores señalan que la temperatura no es el único factor que determina dónde puede vivir.
Incluso una criatura capaz de reproducirse a 63 °C necesita que el resto de su entorno sea compatible con su biología.
Esto también explica por qué no debemos imaginar que el descubrimiento significa que cualquier organismo podría vivir simplemente aumentando la temperatura.
¿Significa esto que la vida puede soportar temperaturas mucho mayores?
No necesariamente.
El récord de Incendiamoeba cascadensis se refiere a organismos eucariotas conocidos capaces de completar procesos vitales a esas temperaturas, y eso es distinto de decir que todas las formas de vida tienen el mismo límite.
De hecho, bacterias y arqueas pueden vivir a temperaturas considerablemente superiores.
La importancia de la ameba está precisamente en demostrar que las células eucariotas son capaces de resistir condiciones más extremas de lo que se pensaba.
Eso amplía nuestro mapa de la vida.
Y también abre una nueva pregunta:
¿Cuántos microorganismos extremos desconocidos pueden estar todavía esperándonos?
Puede haber más «amas de fuego» en otros lugares
Uno de los hallazgos más intrigantes apareció cuando los investigadores compararon el material genético de I. cascadensis con bases de datos de muestras geotérmicas obtenidas en distintos puntos del planeta.
Encontraron secuencias de ADN parecidas en ambientes geotérmicos de lugares como Nueva Zelanda y Yellowstone.
Esto sugiere que podrían existir otros organismos relacionados con esta ameba todavía sin descubrir.
Es una posibilidad especialmente interesante porque los ecosistemas extremos son todavía poco conocidos.
Una fuente termal puede parecer, a simple vista, un lugar casi imposible para la vida.
Pero a nivel microscópico puede estar ocurriendo todo lo contrario.
¿Y qué tiene que ver esto con la vida extraterrestre?
Aquí es donde la historia empieza a parecer ciencia ficción, aunque la investigación es completamente terrestre.
Los científicos que estudian astrobiología buscan comprender cuáles son los límites de la vida en nuestro planeta porque eso puede ayudar a interpretar otros mundos.
También puedes descubrir por qué el espacio es negro aunque el Sol esté iluminándolo.
Si descubrimos que determinados organismos son capaces de sobrevivir en condiciones mucho más extremas de lo esperado, podemos ampliar nuestra idea de cuáles son los ambientes potencialmente habitables.
La investigación de Incendiamoeba cascadensis puede contribuir precisamente a eso. NASA señala que estudiar organismos extremófilos ayuda a definir mejor los límites bioquímicos y fisiológicos de la vida conocida.
Pero existe una enorme diferencia entre:
«Este organismo soporta condiciones extremas en la Tierra»
y
«Hemos encontrado vida fuera de la Tierra».
Lo primero es una realidad científica.
Lo segundo no ha ocurrido.
El descubrimiento también podría tener aplicaciones prácticas
Los mecanismos que permiten a estas células soportar temperaturas extremas pueden ser interesantes para la biotecnología.
Las proteínas capaces de funcionar en condiciones difíciles pueden tener aplicaciones en procesos industriales, investigación, medicina, agricultura y otros campos.
De momento, los investigadores están intentando comprender exactamente qué características moleculares permiten a esta ameba mantener su funcionamiento a temperaturas tan elevadas.
La utilidad práctica, por tanto, todavía pertenece principalmente al terreno de la investigación.
Pero cada organismo extremófilo descubierto añade nuevas piezas al enorme catálogo de soluciones que la evolución ha encontrado para sobrevivir.
La gran pregunta que deja la ameba de fuego
Durante mucho tiempo nos hemos preguntado cuál es el límite de la vida.
Hasta dónde puede llegar una célula.
Cuánto frío puede soportar.
Cuánta radiación.
Cuánta acidez.
Cuánta presión.
Y, por supuesto, cuánto calor.
Cada nuevo organismo extremófilo demuestra que esos límites no son tan sencillos como imaginábamos.
La «ameba de fuego» no es grande.
No tiene un aspecto espectacular.
No corre, no vuela y probablemente nunca veremos una a simple vista.
Pero una sola célula microscópica ha conseguido algo científicamente muy importante:
demostrar que la vida eucariota puede reproducirse a una temperatura que se consideraba fuera de sus límites conocidos.
Y quizá esa sea la parte más fascinante de toda la historia.
Cuando pensamos en los lugares más extremos del planeta, solemos imaginar volcanes, desiertos o profundidades oceánicas.
Sin embargo, incluso allí donde creemos que la vida debería rendirse, puede existir un pequeño organismo esperando para demostrarnos que todavía sabemos muy poco sobre lo que significa estar vivo.
La Tierra sigue escondiendo formas de vida capaces de hacer cosas que, hasta hace poco, creíamos imposibles.
¿Hasta dónde crees que puede llegar el límite de la vida?
Te leo en los comentarios.
Fuentes consultadas
NASA Science — NASA-Funded Research Finds Complex Life Defying Record Heat
https://science.nasa.gov/science-research/planetary-science/nasa-funded-research-finds-complex-life-defying-record-heat/
PubMed — A geothermal amoeba sets a new upper temperature limit for eukaryotes
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41394606/
bioRxiv — A geothermal amoeba sets a new upper temperature limit for eukaryotes
https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2025.11.24.690213v1.full
American Society for Microbiology — Introducing the Fire Amoeba
https://asm.org/podcasts/tiny-living-beings/episodes/introducing-the-fire-amoeba-tlb-s3-e1
Reuters — Tenacious hot springs amoeba sets heat-tolerance record
https://www.reuters.com/business/environment/tenacious-hot-springs-amoeba-sets-heat-tolerance-record-2026-09-22/
Las cifras de temperatura, el lugar del hallazgo, las características celulares y las implicaciones astrobiológicas están respaldadas principalmente por NASA y el trabajo científico de Rappaport y colaboradores.

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