El cuervo de Nueva Caledonia: el ave que fabrica sus propias herramientas

El cuervo de Nueva Caledonia: el ave que fabrica sus propias herramientas


Cuervo de Nueva Caledonia posado entre ramas en su hábitat natural.
Imagen: Yi-Kai Tea / Wikimedia Commons — CC BY-SA 4.0


En un bosque del Pacífico, un cuervo se posa sobre una rama y observa una grieta en el tronco de un árbol.

En su interior hay una larva que podría servirle de alimento. El problema es que no puede alcanzarla directamente con el pico.

En lugar de abandonar la búsqueda, el ave recoge un pequeño fragmento vegetal, lo sujeta con el pico y comienza a modificarlo. Retira algunas partes, ajusta su forma y convierte aquella pieza de vegetación en una herramienta capaz de llegar hasta el escondite de su presa.

Después introduce el instrumento en la grieta, realiza varios movimientos cuidadosos y consigue extraer el alimento.

No ha utilizado una herramienta fabricada por un ser humano. Tampoco ha encontrado un objeto que encaje por casualidad.

Ha modificado un material natural para resolver un problema.

Esta escena no pertenece a una película ni a una historia inventada. Es una conducta documentada por investigadores que llevan décadas estudiando a una de las aves más sorprendentes del mundo: el cuervo de Nueva Caledonia, cuyo nombre científico es Corvus moneduloides.

Su capacidad para fabricar herramientas ha despertado el interés de biólogos, zoólogos y especialistas en cognición animal. Sus comportamientos ofrecen una oportunidad extraordinaria para investigar cómo resuelven problemas los animales y qué capacidades cognitivas pueden evolucionar en especies muy diferentes de la nuestra.

Pero lo más interesante no consiste simplemente en afirmar que este cuervo es inteligente.

La verdadera historia está en descubrir cómo consigue transformar una ramita o una hoja en una herramienta funcional.

Una especie que vive en una isla del Pacífico

Para encontrar al cuervo de Nueva Caledonia debemos viajar hasta Nueva Caledonia, un archipiélago del océano Pacífico situado al este de Australia.

Su entorno natural incluye bosques tropicales, zonas arboladas y otros hábitats donde estos pájaros pueden buscar alimento entre la vegetación y la madera.

Aunque pertenece a la misma familia que otros cuervos, cornejas y urracas, el cuervo de Nueva Caledonia tiene una característica que lo ha convertido en protagonista de numerosos estudios científicos: la fabricación habitual de herramientas para conseguir alimento.

Su plumaje es negro y su silueta recuerda a la de otros córvidos. No necesita colores llamativos ni un tamaño extraordinario para destacar en el mundo animal.

Lo que lo hace especial es su comportamiento.

Mientras muchas aves buscan insectos directamente en la superficie de la corteza o capturan sus presas con el pico, esta especie puede utilizar objetos que le permiten acceder a lugares que de otro modo serían difíciles de alcanzar.

De esa forma, una grieta estrecha deja de ser una barrera infranqueable y se convierte en un lugar del que todavía puede obtener alimento.

La capacidad de aprovechar recursos ocultos puede representar una ventaja importante en un entorno donde conseguir comida exige explorar diferentes superficies y superar obstáculos.

Y ahí es donde empiezan a aparecer sus habilidades más llamativas.

El descubrimiento que sorprendió a los científicos

Durante mucho tiempo, el uso de herramientas se consideró una capacidad especialmente asociada a los seres humanos y a determinados primates.

Sin embargo, la observación de animales utilizando objetos para conseguir alimento fue ampliando esa visión.

En el caso del cuervo de Nueva Caledonia, uno de los trabajos científicos decisivos apareció en enero de 1996 en la revista Nature.

El investigador Gavin R. Hunt describió cómo estas aves fabricaban y utilizaban herramientas con forma de gancho para capturar presas.

El estudio documentó dos tipos de instrumentos: herramientas elaboradas a partir de ramitas y herramientas producidas modificando hojas de pandanus, una planta tropical.

Lo extraordinario no era simplemente que el pájaro sujetara un objeto.

Las aves modificaban el material y le daban una forma determinada para facilitar la captura de alimento.

Los instrumentos presentaban características reconocibles y no eran simples fragmentos vegetales utilizados sin ninguna modificación.

Este descubrimiento ayudó a demostrar que la fabricación compleja de herramientas no era una capacidad exclusiva de los seres humanos.

Puedes consultar el estudio original en Nature: Manufacture and use of hook-tools by New Caledonian crows.

Cómo fabrica una herramienta con una simple ramita

Imagina que necesitas extraer un objeto situado en el fondo de un tubo estrecho.

Una ramita recta puede servir para empujarlo, pero quizá no permita engancharlo ni sacarlo con facilidad.

Si la punta tiene una pequeña curva, la tarea puede resultar mucho más sencilla.

Ese principio ayuda a entender por qué algunas herramientas fabricadas por el cuervo de Nueva Caledonia tienen una forma similar a un gancho.

El ave selecciona una rama adecuada y puede romperla o desprenderla de la vegetación. Después modifica determinadas partes para conseguir una punta funcional.

En algunas ramitas, el punto donde se unen las ramas puede proporcionar una curvatura útil. El pájaro aprovecha esa estructura y elimina el material que sobra para dejar una herramienta que pueda sujetar con el pico e introducir en un hueco.

No todas las herramientas se fabrican siguiendo exactamente los mismos movimientos. Los estudios científicos han encontrado variaciones en los procedimientos utilizados y en las formas finales.

La especie puede producir instrumentos de diferentes tamaños y geometrías, y las propiedades del material disponible también influyen en el resultado.

En una investigación publicada en 2017 en Current Biology, los científicos analizaron precisamente las diferencias en la fabricación de estas herramientas. Encontraron que la edad del ave, el procedimiento utilizado y las características de la vegetación podían influir en la forma final del instrumento.

Además, determinadas características del gancho estaban relacionadas con la eficacia para extraer alimento en las tareas estudiadas.

Esto revela algo importante: una herramienta no tiene que ser perfecta en sentido humano para resultar útil. Basta con que su forma permita realizar una función concreta con mayor eficacia.

Fuente científica: Causes and Consequences of Tool Shape Variation in New Caledonian Crows.

Las hojas también pueden convertirse en instrumentos

Las ramitas no son los únicos materiales que utiliza esta ave.

El cuervo de Nueva Caledonia también fabrica herramientas a partir de hojas de pandanus, una planta tropical con hojas largas y resistentes.

El proceso puede implicar cortar y modificar partes de la hoja para obtener una tira que permita introducirse entre los huecos de la madera y alcanzar pequeños animales escondidos.

Algunas herramientas muestran bordes con pequeñas salientes que recuerdan a una sierra o a una serie de dientes.

Su forma depende del modo en que el material ha sido trabajado, de las propiedades de la hoja y del tipo de herramienta que el ave está fabricando.

Estos instrumentos resultan especialmente interesantes porque no son simples objetos recogidos del entorno.

El pájaro transforma una parte de una planta hasta convertirla en algo que cumple una función diferente de la que tenía originalmente.

En lugar de limitarse a utilizar la hoja tal como la encuentra, modifica sus características para facilitar la búsqueda de alimento.

Los investigadores han encontrado diferencias en las formas de las herramientas de pandanus producidas por distintas poblaciones. Estas variaciones han abierto nuevas preguntas sobre el papel del ambiente, la experiencia individual y la transmisión de comportamientos entre aves.

El estudio del cuervo de Nueva Caledonia permite así investigar un asunto que va mucho más allá de la fabricación de un objeto: cómo las conductas complejas aparecen, se desarrollan y se mantienen dentro de una población animal.

La elección de la herramienta también importa

Fabricar un instrumento es solo una parte del proceso.

El ave también necesita elegir uno que resulte adecuado para el problema que tiene delante.

Una herramienta demasiado corta puede no alcanzar la comida. Una demasiado gruesa quizá no entre por una abertura estrecha. Y una punta sin la forma apropiada puede no enganchar la presa.

Para estudiar esta capacidad, los investigadores de la Universidad de Oxford diseñaron experimentos en los que los cuervos debían escoger entre herramientas de diferentes longitudes y grosores.

En algunas pruebas, el alimento estaba situado a distintas distancias dentro de un tubo transparente. Las aves tenían acceso a varios palitos y podían elegir cuál utilizar.

Los resultados mostraron que escogían habitualmente herramientas suficientemente largas para alcanzar el alimento.

En otros experimentos, ajustaban el grosor del instrumento a las dimensiones de la abertura por la que debían introducirlo.

Estos comportamientos indican que sus elecciones no eran completamente aleatorias. Las aves respondían a características relevantes del problema.

Sin embargo, es importante no ir más allá de lo que demuestran las pruebas. Elegir una herramienta adecuada revela una capacidad funcional de selección, pero no permite conocer por sí solo todos los procesos mentales que intervienen en la decisión.

Precisamente por eso estos experimentos siguen siendo interesantes: permiten plantear preguntas cada vez más concretas sobre la percepción, la experiencia y la resolución de problemas.

Puedes leer los detalles en la investigación del grupo de cognición animal de la Universidad de Oxford.

¿Nacen sabiendo fabricar herramientas?

Esta pregunta es más difícil de responder de lo que parece.

Una conducta compleja puede depender de predisposiciones heredadas, del aprendizaje individual, de la observación de otros animales y de las condiciones del entorno.

Para estudiar el desarrollo de estas habilidades, los investigadores observaron a cuervos jóvenes criados en cautividad.

En los experimentos descritos por el grupo de Oxford, cuatro individuos jóvenes aprendieron a recuperar alimento de rendijas utilizando palitos antes de cumplir los tres meses de edad. Dos de ellos no habían observado demostraciones de uso de herramientas realizadas por seres humanos.

Los resultados sugirieron que existe una predisposición heredada que facilita el desarrollo de estas conductas.

Pero esto no significa que cada detalle de la fabricación de herramientas esté completamente programado y que la experiencia no importe.

Una predisposición puede facilitar una conducta sin determinar todos sus detalles. A medida que crecen, las aves pueden adquirir experiencia manipulando materiales y ajustando sus acciones.

Además, los individuos no necesariamente fabrican siempre herramientas idénticas. La forma final puede variar según sus habilidades, el material disponible y las características del problema.

Por eso la cuestión no se reduce a elegir entre dos posibilidades opuestas: o el cuervo nace sabiendo hacerlo todo o aprende absolutamente todo mediante imitación.

La explicación puede combinar predisposiciones biológicas, aprendizaje y adaptación a situaciones concretas.

Betty, el cuervo que convirtió un alambre en un gancho

Uno de los episodios más conocidos en la investigación de estas aves ocurrió en un laboratorio de la Universidad de Oxford.

Una hembra llamada Betty participaba en un experimento en el que tenía que recuperar un pequeño recipiente con comida situado en el fondo de un tubo.

Los investigadores habían proporcionado herramientas de alambre, entre ellas una que ya tenía forma de gancho.

Durante una de las pruebas, el otro cuervo retiró la herramienta adecuada y Betty se quedó con un alambre recto.

En lugar de abandonar la tarea, Betty manipuló el material hasta doblarlo y formar un gancho que podía utilizar para recuperar el recipiente.

El comportamiento llamó la atención porque el alambre era un material flexible y muy diferente de las ramitas que estas aves manipulan normalmente en la naturaleza.

La observación se publicó en 2002 en la revista Science y se convirtió en un caso emblemático de innovación en animales.

Posteriormente, los investigadores estudiaron con más detalle cómo Betty podía modificar materiales y adaptar la forma de sus herramientas.

Pero conviene recordar un matiz: Betty era un individuo concreto y su actuación no demuestra que todas las aves de la especie puedan resolver cualquier problema de la misma manera.

La importancia del caso está en que mostró una conducta inesperada que permitió formular nuevas preguntas y diseñar experimentos más precisos.

Puedes consultar la investigación posterior en el archivo científico de la Universidad de Oxford.

¿Pueden preparar una herramienta para utilizarla más adelante?

La fabricación de herramientas lleva a otra pregunta todavía más compleja: ¿puede un cuervo elegir un objeto pensando en una tarea que tendrá que resolver después?

Los investigadores han diseñado experimentos para estudiar esta posibilidad.

En un trabajo publicado en 2020, un equipo de científicos investigó si los cuervos de Nueva Caledonia podían seleccionar herramientas apropiadas para resolver tareas futuras.

Durante las pruebas, las aves aprendían qué tipo de herramienta permitía conseguir alimento en un determinado aparato. Después debían elegir entre distintos objetos antes de volver a tener acceso a la tarea.

Los resultados indicaron que podían seleccionar la herramienta adecuada para la situación posterior, incluso cuando tenían otras opciones disponibles.

Este tipo de experimento aporta pruebas sobre la capacidad de anticipar necesidades concretas y elegir objetos en función de ellas.

Sin embargo, la planificación futura en animales es un campo de investigación complejo. No debemos interpretar automáticamente una elección acertada como una demostración de que el ave experimenta el futuro de la misma manera que un ser humano.

Lo que el estudio permite afirmar es más preciso: en aquellas condiciones experimentales, los cuervos podían seleccionar herramientas según las exigencias de una tarea que realizarían después.

Y eso ya resulta extraordinario.

La investigación está disponible en New Caledonian crows plan for specific future tool use.

No todas las herramientas son iguales

Si observamos diferentes instrumentos fabricados por estos cuervos, encontramos que pueden variar en longitud, grosor, forma de la punta y profundidad del gancho.

Estas diferencias no son necesariamente errores.

Una herramienta concreta puede ser útil para una abertura, mientras que otra puede funcionar mejor en una grieta diferente.

La materia prima también importa. Una ramita rígida puede comportarse de forma distinta de otra más flexible, y las hojas de pandanus no tienen exactamente las mismas propiedades en todos los casos.

El ave debe trabajar con el material que tiene disponible y con las características del lugar donde busca alimento.

En los experimentos, los investigadores han observado que algunas características geométricas, como la profundidad del gancho, pueden influir en la velocidad con la que se extrae una presa.

Esto muestra una relación directa entre el diseño de la herramienta y su rendimiento.

No significa que los cuervos calculen medidas con precisión matemática, sino que sus acciones producen instrumentos cuyas características pueden favorecer o dificultar el resultado.

La diferencia entre una herramienta eficaz y otra poco útil puede depender de pequeños detalles físicos.

Y esos detalles ayudan a explicar por qué la fabricación de instrumentos es un comportamiento tan interesante para la ciencia.

¿Existe una especie de tradición tecnológica entre los cuervos?

En algunas poblaciones de cuervos de Nueva Caledonia se han documentado diferencias en los tipos y las formas de herramientas utilizadas.

Estas variaciones han llevado a estudiar si los comportamientos pueden transmitirse socialmente y si ciertas prácticas se mantienen dentro de determinadas poblaciones.

Pero demostrar una tradición cultural no humana exige cautela.

Una diferencia entre poblaciones no prueba por sí sola que los animales hayan aprendido unos de otros. También puede deberse a que viven en hábitats distintos, disponen de materiales diferentes o tienen predisposiciones y experiencias diferentes.

Para separar esas posibilidades, los científicos comparan los instrumentos, estudian cómo se desarrollan las conductas y examinan las condiciones ecológicas.

El cuervo de Nueva Caledonia es especialmente útil para este tipo de investigación porque sus herramientas presentan características que pueden describirse y compararse.

Así, los científicos pueden estudiar cómo interactúan la herencia, la experiencia individual, el aprendizaje social y el ambiente.

No es necesario afirmar que estas aves tienen una cultura idéntica a la humana para reconocer que sus comportamientos pueden proporcionar información valiosa sobre la evolución de las habilidades tecnológicas.

Lo que este cuervo nos enseña sobre la inteligencia animal

Durante mucho tiempo, algunas ideas populares han presentado a las aves como animales con comportamientos simples, guiados casi exclusivamente por el instinto.

Los estudios sobre los córvidos han demostrado que esa visión es demasiado limitada.

El cuervo de Nueva Caledonia puede seleccionar materiales, ajustar las dimensiones de sus herramientas y resolver tareas que requieren manipular objetos de distintas maneras.

Estos resultados no convierten automáticamente a todas las aves en equivalentes de los seres humanos, pero muestran que las capacidades cognitivas evolucionan de formas diversas.

La inteligencia no es una única habilidad que pueda medirse observando si un animal se parece más o menos a nosotros.

Incluye procesos diferentes, como aprender, recordar, seleccionar objetos adecuados y resolver problemas nuevos.

Además, las capacidades de una especie suelen estar relacionadas con los desafíos que encuentra en su entorno.

Para un cuervo que necesita extraer larvas de una grieta estrecha, fabricar un gancho puede resultar una solución muy eficaz.

Para otro animal, esa misma conducta podría carecer de utilidad.

La evolución no tiene como objetivo producir animales cada vez más parecidos a los seres humanos. Favorece, en determinadas condiciones, las características que contribuyen a la supervivencia y la reproducción.

El cuervo de Nueva Caledonia demuestra que la naturaleza puede desarrollar soluciones tecnológicas mediante caminos evolutivos distintos de los nuestros.

Una ramita puede revelar una historia evolutiva extraordinaria

Cuando vemos a una persona utilizar una herramienta, normalmente no nos sorprende demasiado.

Utilizamos objetos constantemente para cocinar, reparar cosas, construir edificios o desplazarnos.

Pero cuando un ave modifica una ramita y la convierte en un instrumento para conseguir alimento, nuestra percepción cambia.

La escena nos recuerda que el uso de herramientas no apareció únicamente dentro de la historia humana.

En el cuervo de Nueva Caledonia encontramos un comportamiento especializado que ha evolucionado en una especie con una anatomía, un cerebro y una historia evolutiva diferentes de los nuestros.

La investigación de estas aves ayuda a comprender qué capacidades pueden surgir bajo determinadas presiones ecológicas y cómo se combinan predisposición biológica, experiencia y resolución de problemas.

Cada experimento aporta una pieza más, aunque todavía quedan preguntas abiertas.

No conocemos todos los detalles de cómo se desarrollan sus habilidades ni podemos atribuir automáticamente intenciones humanas a sus decisiones.

Pero no hace falta exagerar sus capacidades para reconocer su importancia.

Un fabricante de herramientas con plumas

El cuervo de Nueva Caledonia no necesita disponer de una fábrica ni de instrumentos metálicos para demostrar su habilidad.

Le basta con un trozo de vegetación, su pico y la capacidad de modificar el material hasta hacerlo útil.

Una ramita que para nosotros podría pasar inadvertida puede convertirse, en sus manos, en una herramienta para obtener alimento.

Su historia nos invita a mirar el mundo animal con más atención y a abandonar la idea de que las soluciones inteligentes pertenecen exclusivamente a nuestra especie.

Porque, en ocasiones, una de las lecciones más sorprendentes sobre la inteligencia humana llega de un animal que vive en un bosque del Pacífico y que sabe convertir una simple rama en una herramienta.

¿Te imaginabas que un cuervo podía fabricar sus propias herramientas?

Te leo en los comentarios.


Fuentes consultadas

Nature — Manufacture and use of hook-tools by New Caledonian crows
https://www.nature.com/articles/379249a0

Universidad de Oxford — Tool Selection
https://users.ox.ac.uk/~kgroup/tools/tool_selection.shtml

Universidad de Oxford — Tool Manufacture
https://users.ox.ac.uk/~kgroup/tools/tool_manufacture.shtml

Animal Cognition — Hook tool manufacture in New Caledonian crows
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26582537/

Current Biology — Causes and Consequences of Tool Shape Variation in New Caledonian Crows
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29225028/

Proceedings of the Royal Society B — New Caledonian crows plan for specific future tool use
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7735258/

Animal Cognition — Oscillatory extraction behaviour suggests functional attributes of crows' hooked-stick tools
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36720748/

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